El discurso filosófico de la Era Atómica
2025
Sinopsis
En un aforismo de Minima Moralia, escrito en pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, Adorno realiza el ejercicio de imaginar la filosofía de la historia de Hegel “extendida hasta este tiempo”. Es relativamente conocida su observación sobre las “bombas-robot de Hitler” como uno de los hechos empíricos que expresan, en el registro simbólico, el estado actual del “espíritu del mundo”, que es visto “no a caballo, sino con alas y sin cabeza”. Podemos decir que Paulo Arantes, al tratar de responder a la pregunta “¿en qué tiempo vivimos?”, formulada por su amigo Rancière, realiza un ejercicio semejante al de Adorno, de modo que este ensayo podría muy bien comenzar así: “Si la filosofía de la historia de Hegel se hubiera extendido hasta la fisión del átomo...”. Todo ello está hilvanado tanto por las intuiciones fundamentales del fenomenólogo de la bomba, Günther Anders, como por la “fantasía exacta” de la narración documental y literaria de Svetlana Alexiévich al escuchar las Voces de Chernóbil, en “fragmentos entrecortados por la recurrencia de expresiones como ‘primera vez’, ‘nunca más’, ‘para siempre’”.
Todo indica una secuencia de fronteras históricas atravesadas en un curso del tiempo que es, por definición, irreversible. Como se puede imaginar, estamos tratando con consecuencias filosófico-especulativas nada inocentes, más aún tratándose de alguien que siempre rechazó el título de “filósofo”: no por modestia, ni solamente por el sentido del ridículo arraigado en la conciencia de todo intelectual crítico brasileño que, al menos desde Machado, sabe desarmar el síndrome de grandilocuencia que contamina la vida mental y literaria del país, sino por comprender que, en sentido enfático, este género discursivo — bastante distinto de una disciplina científica como la sociología, la antropología, etc. — fue de hecho vuelto obsoleto (al respecto, véase O fio da meada). Lo cual no nos impide pensar; muy por el contrario. De hecho, este no deja de ser uno de los temas de este pequeño libro, sobre todo en su segunda parte, que identifica en la “filosofía ocasional” de Anders la herencia del impulso socrático fundamental, recuperado también por Hannah Arendt para responder a la pregunta: “¿qué nos hace pensar?”.
Esta segunda parte, titulada “Una bomba es una bomba, es una bomba”, y que ya conocíamos como posfacio de Hiroshima está en todas partes, puede leerse perfectamente como un excelente ensayo — mejor, por cierto, que buena parte de la bibliografía internacional dedicada al tema — sobre la experiencia intelectual de Günther Anders, quien perdió las palabras ante un objeto demasiado monstruoso para que una conciencia literaria y filosófica pudiera darle forma. En su conjunto, sin embargo, este Discurso filosófico de la Era atómica va un poco más allá. No es en absoluto trivial recordar que estamos ante un autor que dedicó sus años de formación intelectual a elaborar una sólida interpretación sobre el concepto de tiempo en Hegel y su correspondiente forma histórica y que, cuatro décadas después, buscó trazar los contornos — también nada inocentes filosóficamente — de lo que sería un Nuevo Tiempo del Mundo. Hay un hilo que cose todo esto y desemboca en este pequeño libro, pero no es evidente y requiere muchas mediaciones. Pensarlas será la tarea de los lectores.
(Felipe Catalani)
Palabras clave: Günther Anders; Jacques Rancière; Svetlana Alexiévich; Hiroshima; Chernóbil; tiempo del fin.
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